Resulta muy interesante descubrir que se están creando en Euskadi nuevos espacios donde escuchar, debatir y pensar juntos y juntas sobre los grandes retos de hoy.
Me refiero a Basque Summint, que desde una visión de país y con la colaboración de personalidades de la economía, la política, las finanzas y la cultura, buscas abrir nuevas conversaciones que impulsen un presente más habitable y un futuro más esperanzador.
Dentro de este foro, tuve la oportunidad de asistir el pasado siete a un encuentro con Arancha González Laya, decana de la Paris School of International Affairs (PSIA) de Sciences Po y ex ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España en el Gobierno de Pedro Sanchez.
González Laya estructuró su discurso en torno a los pilares de la «resiliencia europea», y señaló tres aspectos que me parecieron muy interesantes:
- China: Europa ya no puede depender de ambigüedades diplomáticas y debe gestionar de forma realista su relación con China. Esta estrategia debe abordar con firmeza dos grandes puntos de fricción: el apoyo indirecto de China a Rusia mediante tecnología de doble uso y, especialmente, el desequilibrio comercial derivado de la sobreproducción industrial china, que utiliza el mercado europeo como válvula de escape ante el cierre de los mercados estadounidenses.
- Defensa: Ante un escenario de debilitamiento de la alianza transatlántica tradicional (que ha pasado de ser incondicional a puramente transaccional e impredecible), Europa necesita construir su propia autonomía estratégica. Esto implica dejar de depender de los vaivenes políticos de la Casa Blanca e invertir en una industria y doctrina de defensa integrada a escala europea, superando la simple suma de los 27 ejércitos nacionales.
- Desarrollo de una Inteligencia Artificial con valores europeos. Para evitar verse atrapada en el duopolio tecnológico global, Europa debe impulsar una IA propia. No puede competir en escala con el modelo de capital privado de EE. UU. ni en velocidad de control social con el modelo de China. Por ello, la alternativa es crear clústeres e infraestructuras europeas que apliquen la IA para generar productividad sectorial (industrial, médica, agrícola) protegiendo estrictamente la democracia y los valores ciudadanos.