
La experiencia nos demuestra que antes de realizar una acción cualquiera en Social Media hay que pensar dos, tres y veinte veces cada paso que das.
El último ejemplo de las consecuencias de no hacerlo llega de Canadá. La compañía Qantas publicó una promo en Twitter. Se trataba de un concurso en el que, bajo el hastag #hastag #QantasLuxury, los participantes debían explicar, en 140 caracteres, su experiencia de lujo soñada en un vuelo. El regalo: un pijama y un kit cosmético como los que dan en primera clase.
El problema no fue la promoción, sencilla e inofensiva de saque (aunque también podemos discutir sobre la conveniencia del premio, de hablar de lujo en líneas aéreas, etc.). El problema fue que justo el fin de semana anterior Quantas había anulado 477 vuelos programados, como consecuencia de un conflicto laboral que se prolongaba durante más de un año: La compañía quería recortar mil puestos de trabajo.
Las consecuencias… te las puedes imaginar o ver aquí.
Pero hay más ejemplos…
Un comunity manager del Partido Popular publicó hace un par de meses un tweet en una cuenta oficial. Decía «No estoy aquí para cubrirte las espaldas #somosamigos después de darme una hostia en un bar«.
Borraron el Tweet bastante rápido, pero los pantallazos rularon por las redes sociales. Notoriedad, eso sí, consiguieron.
Otro caso reciente es el del spot de los números vip de Vodafone. Una niña gemela veía cómo su madre llama siempre a la hermana y llega a la conclusión de que es una niña adoptada.
Es un chiste y se entiende como tal. No discutimos si tiene o no gracia. Pero el grupo de Facebook de Vodafone se llenó de respuestas de gente que criticaba que una marca venda la adopción como algo negativo. A mi me parece una chorrada, pero el peligro está ahí. Que haces un chiste y te parten la cara.
CONCLUSIÓN.
Antes de hacer cualquier cosa en redes sociales, piénsatelo dos veces. No para no hacerla, que merece muchísimo la pena. Sino para plantear las cosas como se deben, porque la rentabilidad del proyecto se multiplica con una buena estrategia, un buen plan de puesta en marcha, un buen plan de comunicación y un buen desarrollo. Y sobre todo si reducimos a cero el nivel de incidencias.